BASES FUNDAMENTALES DEL MATRIMONIO.
Por José Monge.
ES UNA INSTITUCION DIVINA: En Génesis 2:22-24 encontramos aquí que la primera ceremonia matrimonial, fue celebrada por Dios mismo, cuando de la misma costilla del hombre formó una mujer, dándonos a entender con esto que la mujer viene a ser parte del hombre. El matrimonio tiene primeramente, como base fundamental para llegar a él, el amor. Cuando Eva fue traída a Adán, evidentemente le causó gozo tanto que la reconoció como hueso de sus huesos y carne de su carne, y la llamó varona, fueron las expresiones iniciales de Adán de las impresiones que recibieron sus sentimientos, es muy notable que se enamoró de ella, vino a ser el deleite de sus ojos (Ezequiel 24:16-18, el Señor Jesucristo en Mateo 19:3-10 ratifica el matrimonio después de la pregunta que los fariseos le hacen sobre la posibilidad de disolver el matrimonio por cualquier causa. Y sella tal institución con éstas palabras: “por tanto, lo que Dios junto, no lo separe el hombre.”
SOBRE LA BASE DEL AMOR: El tipo de amor que lleva a la decisión matrimonial se basa en dos tipos de atracción:
(a) La atracción física
(b) La atracción de carácter, sobre la atracción física.
Lógicamente debe de haber en ambos una mutua atracción, esto no tiene nada que ver con la belleza impecable de ambos, la atracción física no exige belleza, simplemente se gustan, y aunque la sociedad juzgue el mal parecido que físicamente tenga alguno de los dos, eso no alterará la atracción que el otro ser siente por la otra persona, éstos son detalles que no hay forma de explicarlos, pues, la atracción viene a ser un don de la gracia de Dios, similar a la atracción que Dios sintió por nosotros al habernos adoptado como sus hijos, a pesar de no tener ninguna belleza, ni espiritual ni física, pues la Iglesia de Cristo está formada por personas de todo tipo, intelectuales como no intelectuales, con alguna belleza física como también carentes de ella, ricos y pobres, libres y esclavos, etc. Considerando este ejemplo de la atracción que Dios sintió por su pueblo viene a ser un ejemplo aun más profundo, ya que en la atracción matrimonial ya hemos mencionado que hay dos tipos de atracciones que van juntas; dejando en claro que la atracción física viene a ser un detalle importante, como hemos mencionado en Ezequiel 24:16-18 Proverbios 5:18-19, el propósito de Dios que otorgar felicidad conyugal, es necesario decir que no es normal pretender casarse con alguien que lleva otros intereses, tal vez pertenecer a la familia de la persona pretendida, o ser parte de la sociedad a la que él pertenece, o para impresionar a terceras personas presumiendo de la persona que es su pareja. Tales cosas no llevan a un matrimonio duradero.
De igual manera podemos también considerar la atracción del carácter de la otra persona, pues, no se puede llegar al matrimonio con una persona que nos atraiga físicamente, a pesar de tener un carácter que no es nada agradable para lo que es el gusto de alguno de los dos, o pretender casarse con alguien que físicamente no le cause ninguna atracción, pero, su carácter le parece muy dulce a lo que es su gusto personal. Tienen que estar los dos factores.
En Proverbios 5:18-19 habla de recrearse en sus caricias, esto incluye que la persona amada es deleitosa en todo, viene a ser como la mujer de sus sueños para el hombre, y el hombre ideal para la mujer, está tan satisfecho (a) que le es agradable tanto en lo físico, como en su carácter. Son tan afines que esto hace el que ambos sean muy llevaderos, ambos gozan de la madurez y sabiduría para afrontar cualquier situación que pudiera perturbar su relación.
EL AMOR VENCE EL TEMOR (1 Juan 4:18): En realidad, el amor verdadero es la base fundamental para un matrimonio que funcionará a la luz de la Palabra de Dios, y esto viene en cadena, el amor sustenta el matrimonio en cualquier altibajo de la vida, y al amor lo sustenta sólo Dios porque Dios es amor, de modo que entran en juego el amor verdadero entre la pareja, y la comunión, y perseverancia en Dios que ambos mantienen, lo que viene a sustentar el amor del uno para el otro.
Cuando la Escritura dice que el amor echa fuera el temor, significa que el verdadero amor vence cualquier desconfianza, vence los celos carnales, pues, el amor no es capaz de traicionar con infidelidad; cuando hay infidelidad, sólo pueden existir dos cosas, uno que nunca hubo amor verdadero o que a causa de no haber sustentado el amor con la comunión con Dios, perseverando en el temor de Dios, en su Palabra, en el servicio a Dios, la fuente que sustenta el matrimonio, viene a ser minada por el diablo y debilitada, y es entonces que surge tal cosa.
Para ser infiel con su pareja, primero se es infiel con Dios, ya que la fidelidad se guarda primeramente por el temor y amor a Dios, y luego por el amor a su cónyuge. Si tan sólo Dios perdiera su amor para con nosotros, seriamos objeto de lástima, de un terrible abandono en nuestras propias miserias del pecado, el diablo se enseñorearía de nosotros de la manera más cruel, pero, a pesar de nuestras bajezas somos lo que somos porque todavía Dios persiste en amarnos, Cristo amó a los suyos y los amó hasta el fin, lucho tanto por su pueblo que fue hasta la misma muerte en la cruz, de igual manera en una pareja que se aman cualquiera de los dos luchara ante cualquier adversidad, hasta la misma muerte que es la única que puede disolver un matrimonio con toda normalidad, ya que los matrimonios disueltos de otra manera, han sido disueltos anormalmente, pues, cualquiera que haya sido la causa de disolución, ha habido pecado de por medio, la Biblia dice que el amor nunca deja de ser.
LOS VOTOS MATRIMONIALES. “Recibe usted a la señorita o al caballero como su legitima(o) esposa(o), prometiéndole fidelidad en la abundancia tanto como en la escasez, en la salud como en la enfermedad, y así mismo se compromete a servir a Dios y perseverar en su camino junto a ella (él).”
La generalidad de matrimonios son enfrentados a éstos votos tanto en la ceremonia civil como en la que se hace en la iglesia cristiana, aunque en el civil no se dice, el de perseverar en el camino de Dios, pero si el resto de los mencionados, y parece ser que la mayoría de parejas, ante tales preguntas dicen que sí, sólo para cubrir un requisito, pues, no se de casos que digan que no, y si los hay deben ser casos extremadamente muy pocos, pues, se entiende que cuando llegan ante la autoridad a contraer matrimonio, es porque es una decisión que ambos que ya han decidido con anticipación, pero, el punto que quiero señalar es el de hacer conciencia de éstos votos, porque ellos mismos determinan la seriedad y compromiso del matrimonio, consideremos sobretodo el aspecto negativo de dichas preguntas, pues, nadie va a cuestionar: “…en la salud o …en la abundancia,” empezando por el hecho que al momento de estarse casando ambos están completamente sanos y si hay alguna enfermedad será una de esas pasajeras igual o si hay algún padecimiento, éste aún parece estar siendo controlado, y no ha causado mayores estragos en el cuerpo, pero al haber aceptado nuestra fidelidad en la enfermedad y en la escasez , hemos aceptado que ninguna clase de enfermedad será motivo de disolución de aquel matrimonio que estamos contrayendo, y en eso incluyen todos los males que pudieran venir, tanto los leves como los graves, estamos hablando de posible ceguera, sordera, parálisis, impotencia, obesidad o prohibición de relaciones sexuales a causa de algún padecimiento, como es el caso de los que padecen de diabetes, o los que han sido operados de la próstata, así mismo el cambio hormonal que experimentan las mujeres en su etapa de menopausia, ya que en ese periodo ha algunas no les es placentero tener relaciones sexuales, por lo que el hombre tiene y debe comportarse con mucha paciencia y resignación, pues, no hay que olvidar que se hizo un voto de estar con ella en la enfermedad, y que sólo la muerte los puede separar.
Cuando se toma en cuenta la escasez, tal vés al momento de la ceremonia no se tenga una abundancia extremada, al menos hay un medio modesto para vivir, pero, en el peor de los casos es cuando son aquellos que poseen muchas posesiones económicas, en donde parece que económicamente todo les va a sonreír la vida, pero, las cosas pueden cambiar tanto, de manera que no lo esperábamos, ni siquiera en la imaginación, las riquezas por alguna razón se pierden, y aquel o aquella que en un tiempo era un alto empresario, termine con ser un empleado, y a causa de la crisis económica, tenga que vender su casa en la que empezaron aquel romántico hogar, y su carro en el que solían darse sus románticos paseos, quizá se llegue el crítico momento de ser despedido de su trabajo, y llegar a tocar el mismo fondo de la escasez económica, o donde la que fue señora de una alta compañía hoy tenga que buscar un trabajo de oficios domésticos para obtener un salario que sirva para sobrevivir. Estos ejemplos pueden parecer exagerados y no sé si ha hay caso, sólo en que está en la Biblia, sobre Job, que vino a ser similar, tanto de la abundancia a la pérdida de todo lo que tenía, incluyendo sus hijos, una buena salud, una terrible enfermedad de la piel, que pienso desfiguró la apariencia física de Job. Lo único que no perdió fue su comunión con Dios, pues, es lo único que puedo prometer que no se pierde siempre y cuando estemos en la disposición de mantenernos en ello, pero, la razón de exponer éstos extremos que esperamos según la misericordia de Dios no se den en nadie, es para hacer resaltar lo grande e irrompible que es el compromiso matrimonial a la luz de la Palabra de Dios.
LAS RUPTURAS O DIVORCIOS: La gran mayoría de matrimonios no prevalecen como la Biblia lo enseña y son muchos los casos de matrimonios de segundas nupcias, y muchos los casos de divorcios que se están tramitando en las diferentes cortes, lo peor es que la mayoría de causas son tan triviales, sí, algunos divorcios se dan por la infidelidad de la pareja y cuando un miembro de la pareja decidió serle infiel a su cónyuge, espiritualmente ya se divorció de él o ella. Según la ley de Moisés el infiel era apedreado por el pueblo, eso causaba viudez en la parte inocente, de ahí es de donde se argumenta el porqué Jesús dijo que a no ser por causa de fornicación el que se casaba con la repudiada adultera e igualmente el hombre.
Tenemos que considerar entonces que la infidelidad es tan grave, pues, está lleva a la ruptura de manera justificada, y lo único que puede redimir tal ofensa, es el perdón departe de la parte ofendida, lo cual es lo recomendable, pues, en el cristianismo debe de existir un espíritu de perdón y misericordia, siempre y cuando el ofensor muestre arrepentimiento y humillación ante lo sucedido, de lo contrario no hay forma de redimir tal cosa, parece que hoy a la sociedad se le hace fácil divorciarse, por el mal estado económico en que ha caído su pareja, o por tener un carácter insoportable.
SOBRE EL CASO DE IMPOTENCIA SEXUAL: A muchas personas se les hace fácil resolver de la manera más irresponsable el problema de la impotencia de su pareja acudiendo a una tercera persona de esos que sólo andan prestándose en nombre del diablo a “satisfacer sexualmente” a esas personas que se sienten insatisfechas a causa del estado de impotencia que está pasando su pareja.
Tal medida es totalmente humillante para la pareja con dicho problema; son muchos los casos que no han soportado esta humillación y muchos de ellos han acudido al suicidio, otros llegan a sufrir ataques de depresión, otros se sienten destruidos en su autoestima, otros cegados por los celos acuden a la venganza, cegando la vida tanto al intruso como a su propia pareja, y otros peores casos se llevan de encuentro hasta a sus hijos, realmente ante tales cosas vemos que la infidelidad es uno de los ataques más nocivos que el diablo le causa al matrimonio que un día se unieron en santidad y honor, cuando hay impotencia en alguno de los dos, lo primero que debe haber es comunicación y mucha confianza en el amor que se sienten, enfrentar el problema juntos, y en lugar de humillar a la persona que está padeciendo tales cosas, apoyarlo haciéndole sentir que tal situación en nada va a variar el amor que un día le juro ante Dios, acudir juntos en busca de la ayuda de algún profesional, hacer que la pareja con dicho padecimiento se sienta apoyado, en lugar de avergonzado y humillado, inspirarle confianza en que Dios tendrá alguna salida para tal situación, cuando es esta la forma de actuar en las adversidades; el transcurso del tiempo que va pasando, va haciendo más fuerte e irrompible aquel lazo matrimonial, pues, tales actitudes van cobrando más confianza, y su cónyuge va valorando cada vez más a su pareja, y viéndola como un precioso regalo de Dios y que puede existir otro mejor.
Espero este artículo sea un humilde aporte para todos aquellos casados y solteros, como para los que están por llegar al matrimonio, y a todos los que de alguna manera se sientan identificados