Publicidad

miércoles 24 de junio de 2009

JÓVENES EN SOLEDAD.

JÓVENES EN SOLEDAD.

Henry Preza


Para algunos es muy raro que los jóvenes expresen sentirse solos, ya que ellos, normalmente, suelen desenvolverse en un ambiente donde hay muchas personas. Sea en la escuela, en el vecindario o en la iglesia son siempre los jóvenes los que se ven más juntos y con mayor afinidad entre ellos. Por otro lado, casi siempre suelen ser personas muy activas que no parecen estar tan solos. Sin embargo, no hay que ver esto como un fenómeno ni tampoco despreciar o regañar a los jóvenes que se sienten así. Estoy seguro que cada uno de nosotros ha sentido en más de alguna ocasión lo que es la soledad ya sea por alguna dificultad o decepción de la vida.

Algunas de las razones por las que los jóvenes, más que todo adolescentes, suelen sentirse solos, son tan reales como la de muchos adultos; por lo tanto, merece nuestra atención conocerlas y meditar en ellas.

En primer lugar, algunos jóvenes suelen sentirse solos a causa del ambiente familiar en el que viven. Tal vez sus padres trabajan mucho y eso les impide poder verlos durante el día, y cuando ellos al fin llegan dicen estar muy cansados como para poder escuchar o platicar con ellos. En otras ocasiones viven en una familia donde abundan los pleitos y las discusiones entre sus padres que hace que ellos estén muy poco interesados en el joven.

En segundo lugar, pudiera ser que el joven se siente imposibilitado para desarrollar verdaderas amistades. Algunos adolescentes pueden hablar con muchas personas o participar en varias actividades y aún así sentirse vacíos, pues, consideran que todo es muy superficial y que no logra llenar sus necesidades emocionales.

Conozco a un joven que sentía esa situación. En su caso era muy malo para el deporte y el pasar solo encerrado en su casa, hacía que él tuviera muy malas relaciones con sus compañeros cuando le tocaba ir a la escuela. Muy a menudo experimentaba la soledad, pues, en su hogar cada quién parecía vivir en un mundo separado. Por su parte, él vivía en el mundo de la televisión, su hermana mayor en el de la música y sus padres en pleitos continuos. En la escuela para nadie era bienvenido, pues, él era niño torpe de la escuela, al que le metían los goles, al que se le iba la pelota y que ni siquiera podía correr. A pesar de su corta edad se sentía solo. Por supuesto, que su familia no era cristiana ni él tampoco. Cuando llegaron al evangelio, él testifica, las cosas cambiaron.

En tercer lugar, algunos jóvenes suelen sentirse solos al ser marginados por alguna discapacidad física. El problema es que los jóvenes de la misma edad muy raras veces suelen comprender los problemas de los otros. Al burlarse, según ellos no lo hacen para dañar o piensan que el otro no tiene porque sentirse mal. No obstante, hacen sentir al otro joven en una situación muy incómoda que puede llevarle a la soledad y depresión.

Nuestro Señor Jesús jamás ha marginado a nadie. Él nos ama tal como somos. Jesús no marginaba las clases pobres o a los discapacitados. Él era lo contrario, sanaba a los cojos, ciegos y paralíticos, no le tenía miedo a los leprosos y era amigo de los marginados y pecadores.

PARA LOS QUE SE SIENTEN SOLOS.

Para comenzar la soledad no es crimen. Hay situaciones en la vida donde Dios permite que nosotros nos sintamos solos apara probar nuestra fe. Cuando es así la soledad nos prueba para que dependamos del Señor. ¿Estamos más preocupados por agradar a la gente que no nos importa la compañía de Dios?

Muchas personas ven la soledad como una pesadilla. Sin embargo, es en la soledad donde Dios ha forjado a sus hombres a través de la historia. Vemos a un hombre relativamente joven, llamado Juan, el cual vivía en lugares desiertos. Me atrevo a decir que desde muy temprana edad él tuvo que vivir en soledad, pues, sus padres eran ya muy viejos cuando él nació. En el caso de Juan él no permitió que la soledad lo influenciara negativamente sino que le sirvió para crecer en su comunión con Dios y ser más receptivo a su voluntad.

Acaso no es cierto que el sonido de los carros, el mover de la gente en las calles, los medios de comunicación y tantas personas con las que hay que hablar nos hacen escuchar menos la voz de Dios. Porqué deprimirse cuando se está en soledad. Dios tiene un propósito para cada persona y su escuela siempre son experiencias que muchas veces no resultan ser tan agradables.

Cuando una persona se encuentra en soledad y no sabe depender de Dios demuestra su poca confianza en él. Aunque todos te desamparen querido amigo, Dios siempre estará cerca de ti.

El salmista en medio de la soledad y la tribulación decía: A las montañas levanto mis ojos;¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra. [1]
Acaso no es Jesucristo quien dijo: “Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.”[2]

El apóstol Pablo estuvo en varias ocasiones en situaciones donde la soledad podía ser su peor enemiga. Sin embargo, él se aferraba al Señor siempre y la compañía del Espíritu Santo jamás le desamparó. En los últimos días de su vida le vemos decir: “En mi primera defensa, nadie me respaldó, sino que todos me abandonaron. Que no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que por medio de mí se llevara a cabo la predicación del mensaje y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de la boca del león.”[3]

No nos dejemos simplemente arrastrar por la soledad. Como Pablo aferrémonos al Señor, pues, él jamás abandona. A comparación de Pablo o el mismo Señor Jesús quién siendo Dios fue desamparado incluso por sus más cercanos nosotros no nos encontramos en situaciones peores.

LA SOLEDAD COMO RESULTADO DE MALAS DECISIONES O ACCIONES.

La soledad no siempre es algo que aparece involuntariamente. Probablemente, algunos jóvenes se sienten solos no porque la gente tenga la culpa sino que ellos se han cerrado las puertas.

Tal vez la soledad es el resultado de tratar a las personas ásperamente, de ser egoísta, mal hablado o de no saber escuchar.

El joven debe examinar en que está fallando. Fíjate si las personas no se acercan a ti por algo que dijiste o hiciste.

Me recuerdo que recién llegado a los caminos del Señor comencé a servir en la iglesia y muy pocas personas me hablaban. El hecho era que solía actuar de manera tan informal que nadie confiaba en mí. Mis pláticas solo eran bromas, o a veces hablaba mucho de mí, creyéndome autosuficiente o a los demás los despreciaba. A mis trece años era un mal precedente que como joven tuviera esas actitudes ya que todos esperaban algo diferente de mí.

Solía enojarme porque pensaba que ellos eran el problema y que me marginaban porque me tenían envidia. Hasta que un buen día, un hermano adulto me llamó, y me dijo:
-¿Porqué cree que la gente lo deja solo?
- Los hermanos andan mal, me tienen envidia y no aceptan tal como soy.-Le dije-
- Entonces él me respondió: Usted es el problema, es muy informal y vanaglorioso. Si quiere servir a Dios tiene que humillarse.

Aunque normalmente yo no aceptaba consejos de nadie, pues, me creía autosuficiente, sentí esas palabras como un severo golpe, porque sabía que esa era toda la verdad. El hermano siguió hablando un rato más diciéndome otras cosas hasta que vio que había entendido.

Ese día fue muy triste para mí, pero, fue de los mejores que pasé al comenzar en la vida cristiana. Claro, que eso lo reconocí meses después. Un tiempo después el mismo hermano me felicitó, pues, había notado que me estaba esforzando por cambiar.

Lo más importante fue que noté como los hermanos al fin me tomaban en serio y comenzaban a confiar en mí. Esa soledad que había sentido por cinco meses aproximadamente, había sido cambiada por el compañerismo de los hermanos de la congregación.

Algunos jóvenes van contra corriente. Contra la corriente de sus padres, la de sus amigos, de la iglesia y aún así cuando se quedan solos porque ellos así lo quisieron se sienten mal contra los demás. ¿Qué querían? Que uno los siguiera cuando evidentemente estaban ciegos. Se les olvidó las palabras de Jesús: “si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en un hoyo.”[4]

LA SOLEDAD COMO RESULTADO DE TEMER A DIOS.

Hemos visto como la soledad en los jóvenes puede darse por un mal enfoque de la vida. Pero, no siempre es así. Vivimos en un mundo convulsionado, lleno de violencia y que difunde anti-valores en la juventud. Entonces, cuando al fin aparece un joven cristiano que vive los valores del mundo al revés se lleva la sorpresa de encontrarse ante un sistema contrario a todo lo que piensa y hace.

Aunque no debería sorprendernos que el mundo nos deje solos o nos aborrezca cuando vivimos en los valores del reino de Dios.

El Señor hablo de las aflicciones que tendríamos: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”.[5]

En una porción de la Biblia que mencionábamos anteriormente decía Pablo como fue dejado solo por vivir en la voluntad de Dios. Si nos dejan solos por servir fielmente a nuestro Señor Jesús vale la pena.

UN NUEVO ENFOQUE DE LA VIDA.

En mi caso la soledad era producto del mal enfoque que le había dado a mi vida. Cuando uno está más preocupado en que los demás le agraden y hagan lo que yo digo, es cuando uno finalmente es dejado solo. Sin embargo, hay varias cosas que debes hacer para cambiar ese estilo de vida.

1. Dedica a servir: En primer lugar, como joven, debes buscar servir a los demás. El servir es el acto de mayor grandeza que podemos hacer. El Señor Jesús dijo: “…el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.”[6]

El problema es que cuando queremos que nos sirvan o que la gente haga lo que decimos, o por lo menos adoben todos nuestros gustos y rebeldías estamos cerrándonos las puertas para ayudar a otros.

Servir no le hace daño a nadie. Eso es lo que hace más valiosa a una persona. El Señor Jesús no vino para que le sirvieran, sino que él se entrego en un servicio sin reservas a los demás. Por lo menos debes trabajar en dos aspectos de tus relaciones personales:

a) Preocúpate por los demás: La gente no estará interesada en ti si tú no te interesas en ellos. ¿Por qué cree usted que la gente se interesaba por Jesús? ¿Por qué cree que los más pobres y necesitados eran los que estaban más cerca de Jesús? Jesús no estaba lamentándose porque los religiosos de su época lo detestaban y lo querían matar. Podría haber tomado una actitud pesimista como la de algunos jóvenes. Pero, él no servía a la gente para recibir algo a cambio. Lo hacía por amor.

El amor hará que tú te preocupes por los demás y comiences a servir para ayudarles. Cuando el corazón es egoísta solo pensamos en nosotros mismos y nos alejamos de la gente.

Solamente el hecho de preocuparte por los demás y ayudarles hará sentirte diferente. Pues, entonces verás que a tu alrededor hay necesidad mayores que estar alimentando el ego personal o buscar las atenciones de los demás. Entonces te sentirás valioso y no porque los demás te lo estén diciendo sino porque será verdad.

b) Saber escuchar: Siempre hablando de cambiar el enfoque de la forma de pensar en aquellos que se sienten solos, es necesario que aprendan a escuchar, pues, eso les ayudará a mejorar su situación emocional.

La soledad es una realidad en muchos jóvenes. Es por eso necesario que aprenda a escuchar a los demás, más que hacerse escuchar. Cuando tú escuchas los consejos de los mayores, de tus padres y de tus amigos sabrás que cosas mejorar si eres tú quien está fallando.

Por otro lado, si eres tú quien está hablando con un joven que expresa sentirse solo debes infundirle palabras de ánimo y mostrarle cuán importante es para Dios.

Algunos jóvenes sienten que nadie los ame, pero, eso es mentira. Existen muchos a su alrededor que les aman sin que ellos lo noten porque muy poco se detienen para escucharlos.

Escuchar a los demás te brindará un panorama de lo que las demás personas sufren, sus necesidades, sus temores, y entonces te darás cuenta que hay muchas personas necesitadas alrededor de ti a quienes tú puedes brindarles tu amistad, tu servicio y tu ayuda.

Como conclusión, podemos decir, que la soledad a veces viene porque la persona no reconoce a Dios como su amigo fiel. Solamente le tienen como un recuerdo que no logra mayor impacto en sus corazones. Sin embargo, Dios es verdaderamente fiel. Aunque todos nos desamparen Dios sigue siendo fiel.

En otras ocasiones son las personas las que han creado ese ambiente alrededor de ellos debido a errores o malas actitudes tomadas. Ellos deben cambiar para que lo demás cambie.
El servir, preocuparse por otros y escuchar puede ser una pieza fundamental para auto ayudarse a superar la soledad
[1] Salmo 121: 1,2
[2] Mateo 28:20
[3] 2 Timoteo 4:16,17
[4] Mateo 15:14
[5] Juan 16:33
[6] Marcos 10:43-45

1 comentarios:

Hna. Miranda dijo...

El problema que hay es que se discrimina a los jovenes, se les hace pedazos y no se les ayuda, son pocos los que ayudan y restauran de verdad

Puedes buscar lo que necesitas con el motor de google para nuestros sitios

Búsqueda personalizada