Amar a los enemigos
Duane Nisly
¿Has escuchado alguna vez? “¡Espero que les llegue la justicia algún día!” “¡Ojalá los prendan!” “¡Van a pagar por lo que hicieron!” Sí, estas expresiones y muchas más se oyen cuando alguien sufre un daño, un robo, o aun un asalto. Ésta es la reacción de la mayoría de la gente en el mundo hoy en día, y aun de llamados cristianos. ¿Será que no han leído las enseñanzas de Jesús en el Nuevo Testamento? ¿Será que no han escuchado de los testimonios de los cristianos del antaño que estuvieron dispuestos a sufrir daños por el nombre de Jesús y devolver el bien por el mal?
Yo tengo un cuñado cuya familia ha sufrido serios daños y muchas amenazas a manos de los asaltantes. El lema de él siempre ha sido devolver el bien por el mal. Vez tras vez, él aprovechó las oportunidades para testificarles a estos hombres del gran amor de Dios. ¿Cuántos hombres recibieron un toque del amor divino que no hubieran conocido si no hubiese sido por un hermano que estuvo dispuesto a poner por obra el plan de Dios en cuanto al trato de los enemigos?
Hay otros hermanos en la fe que también han pasado por experiencias muy difíciles en que han tenido la oportunidad de devolver el bien por el mal. Duele pensar en el sufrimiento que estos hermanos han pasado, pero qué bendición el saber que han podido demostrar la ley del amor divino; la ley que no reclama sus derechos sino que devuelve bien por mal. En este número y el que sigue, queremos analizar el tema de cómo tratar a nuestros enemigos según nos enseña Jesús. El camino de Jesús no es fácil. Tampoco es popular ni muy bien aceptado. Pero Jesús dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mateo 16:24).
Tal vez no hemos sido puestos a prueba como algunos hermanos. Pero ¿cómo reaccionamos cuando alguien nos ofende o cuando pensamos que se está violando nuestros “derechos”? ¿Podemos nosotros reaccionar de la manera que prescribió Jesús para sus seguidores? O ¿será que también nosotros estamos siguiendo la corriente del mundo, exigiendo que respeten nuestros derechos? Eso es de esperar en el mundo, pero para el cristiano debe ser muy distinto.
Estimado lector, te animo a considerar seriamente lo que Jesús pide de ti como seguidor de él. El camino no es fácil pero Jesús va con nosotros.
Publicado en Revista “La Antorcha de la verdad”, Edición Julio-agosto 2002 Paginas 2 Volumen 16. Usado con los permisos correspondientes
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