EL BUEN SAMARITANO DEL BUS
Por Jessica Preza.
Era un día común y corriente rumbo a mi trabajo. Como siempre tomé el bus, pues, son varias horas de camino hasta el almacén donde trabajo. El rumbo era normal hasta que hizo una estación y de repente se oyó un golpe en seco al fondo del bus que llamó la atención de todos.
Volví a ver alerta y un anciano estaba tirado en el piso del bus, al parecer se había caído cuando el bus se detuvo y, al parecer tenía alguna discapacidad. La reacción de la gente me sorprendió, ¡Dios nadie movió un dedo por levantarlo!
Con gran esfuerzo, un señor mayor que estaba lastimado de un brazo intentó ayudarlo, Quise acercarme, pero, enseguida me di cuenta que no podía hacer nada por él desde donde estaba.
Pienso lo siguiente: Pobre samaritano, el señor del brazo lastimado que intentaba levantar al anciano pedía ayuda para levantar al anciano del suelo. Todos los hombres parecían indiferentes. En todo esto, ya yo había podido llegar cerca, pero, el movimiento del bus y el peso del anciano impedían que entre el señor y yo lo levantáramos. Traté y después de unos minutos de querer levantarlo y no poder otros dos hombres mayores lo levantaron (Hombres mayores).
Así que una mujer, un hombre lisiado y dos mayores de edad eran los únicos que se interesaban por la tragedia trasera del bus y los jóvenes, que eran la mayoría, parecían indiferentes.
Que triste, había mucha gente joven, que sólo miró y no sintió el más mínimo sentimiento de compasión.
La pregunta es: ¿Hasta dónde hemos llegado y hasta dónde llegaremos los seres humanos? Nos quedamos pensando que el amor es tomarse de la mano, darse expresiones físicas de afecto, sexo, dar regalos y esperar recibirlos por haberlos dados.
¡Cuánto egoísmo podemos guardar en nuestro corazón!¡Cuánto desamor y maldad podemos causar a otros con el hecho de no intentar siquiera ayudar a otros!
Hasta las mismas leyes te enseñan a no ser bondadoso. En algunos países si tocas a alguien o si ese alguien se lastima más porque tú lo quisiste ayudar te pueden demandar, sí, demandar por haberlo ayudado
Que mal estamos, pero, no nos olvidemos que la ley más grande es la Palabra de Dios que dice: “Ama a Dios por sobre todo y a tu prójimo como a ti mismo.”
Por eso Pablo mencionó en alguna de sus cartas que aquel que pudiendo hacer bien y no lo hace se les tomado como pecado.
Dios nos ayude.
Finalmente, debo decir que la única manera de volver a sentir amor y compasión es arrepintiéndonos de nuestras maldades y pidiéndole perdón a Jesús sólo de esa manera podemos cambiar y nunca olvidar que sembramos lo que queremos cosechar y si algún día llegamos a necesitar ayuda de otros es mejor brindarla desinteresadamente hoy.
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Anderson Menger
http://andersonmenger.blogspot.com
Han pasado30 días ...
Muchos temas fueron muchas verdades en éste espacio. Pero, ¿qu...
Hace 1 día
2 comentarios:
Una bonita reflexion, gracias a la hermana de Henry por este tema.
En este pais asi como hay leyes dignad de imitar, asi tambien hay leyes dignas de repudiar, es muy cierto que aqui los unicos autorizados para ayudar y dar auxilios, son los de las ambulancias, y si en el peor de los casos, de querer auxiliar a alguien, esta persona muere, quien lo auxilio corre el riezgo de ir preso, es muy triste pero es parte de los feos defectos de las leyes de este pais, pero como dije tambien hay leyes dignas de imitar
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