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sábado 17 de octubre de 2009

PENSAMIENTO SOBRE EL AMOR

PENSAMIENTO SOBRE EL AMOR

Duane Nisly

“Próximamente estaremos enfocando” el tema del perdón. Como notamos, Jesús le da mucha importancia a este asunto. Él nos enseña que el perdón es más que sólo palabras. El decir: “Yo te perdono” no indica necesariamente que hayamos perdonado de verdad. Jesús dice claramente cuáles son los resultados de no perdonar de corazón a nuestro prójimo. Al pensarlo bien, podemos ver que la raíz de poder perdonar está en el amor. El amor ágape viene de Dios mismo y no es algo que tenemos por naturaleza. Es un amor sin egoísmo, que busca el bien de otros, y que se sacrifica a sí mismo por otros. Sin el amor de Dios en nuestro corazón será muy difícil perdonar en verdad.
Después de que Jesús resucitó de los muertos, él enfrentó a Pedro con la pregunta que si él le amaba. Jesús le hizo la misma pregunta tres veces. Pedro quizás no entendió cuál era el propósito de ellas y posiblemente se molestara por la aparente impertinencia de Jesús. Pero el propósito de Jesús al hacerle estas preguntas puede haber sido para ayudarle a Pedro a ver que las palabras muchas veces salen sobrando. Lo importante es mostrar y probar lo que decimos con hechos. Pedro había dicho unas palabras bastante serias y fuertes tan solamente unos pocos días atrás. Jesús, que conocía el corazón de Pedro, le había dicho que le iba a negar. Pedro rápidamente dijo: “Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré…” (Mateo 26:35). Le fue fácil decir estas palabras, pero unas horas después, Pedro negó con sus hechos lo que había dicho con la boca. Ahora en Juan 21, Jesús quiso restablecer a Pedro al preguntarle si de verdad le amaba. Otra vez, Pedro rápidamente responde positivamente. La respuesta de Jesús es curiosa: “Apacienta mis corderos”. Quizá lo que Jesús quiso decir con esto fue: “Yo quiero verlo en hechos. Hay prójimos tuyos que necesitan de tu amor. Ahora tienes la oportunidad de comprobar tus palabras con hechos.” Es decir que la fe sin obras es como el amor sólo de boca que no se muestra por los hechos (Santiago 2:14-17). En verdad, eso no es amor. Jesús también hoy nos hace la misma pregunta: “¿Me amas tú, ________?” ¿Cuál será tu respuesta? ¿Has mostrado en el día de hoy que amas de verdad? Recuerda cuán fácilmente puedes decir: “Claro que sí, tú lo sabes”. Pero la pregunta es: ¿Qué estás haciendo con mis ovejas que están a tu alrededor? ¿Estás comprobando tu amor con ellas?

Publicado en Revista “La Antorcha de la verdad”, Edición Mayo-Junio 2001, Volumen 15, página 2. Usado con los permisos correspondientes.

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