¡Culpable!
Dallas Witmer
El preso inclina la cabeza; el Juez lee su sentencia: “Apártate de mí, maldito, al fuego eterno”. ¿Quién es este reo? ¿De qué es culpable? ¿Quién decidió su caso?
Es el hombre que ha quebrantado la ley de Dios, y murió en su pecado. Se fue de esta vida y está delante del tribunal de Dios. Tú también estarás allí algún día (Romanos 2).
Dios no puede pasar por alto nuestro pecado. Ni “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas” (Gálatas 5:19-21). Pero Cristo sí quiere librarnos del pecado y lo puede hacer. Si tú sientes la necesidad de Cristo en tu vida, escríbenos a la dirección que aparece en la contraportada.
Publicado en Revista “La Antorcha de la verdad”, Edición Julio-agosto 2002 Paginas 7 Volumen 16. Usado con los permisos correspondientes
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